LA PÉPITE, UN JARDÍN RELIQUIA
Al fondo de nuestro estudio se encuentra La Pépite, un jardín que ha vivido muchas vidas: escuela infantil, sastrería, atelier, gestoría… y, durante los últimos cincuenta años, floristería. Cada etapa dejó su huella y contribuyó a la riqueza del lugar.
Bajando cuatro metros desde la cota de calle, emerge un ecosistema inesperado, coronado por la majestuosa copa de Ailanthus altissima, que sirve de telón de fondo a nuestro atelier.
A su alrededor se superponen especies raras y endémicas, testigos vivos de la historia del jardín desde mediados del siglo XIX.
El jardín se nutre de un hilo de agua subterránea natural, conectado con la antigua Riera de Sant Gervasi. A partir del estudio de la documentación histórica y del análisis del relieve actual, hemos podido trazar su recorrido: este hilo sigue la dirección del Torrent de Can Castanyer y nutre subterráneamente nuestro jardín. El agua revela así una memoria invisible de la ciudad y del paisaje de Sant Gervasi que rodea La Pépite.
Desde esta comprensión del contexto urbano y territorial, nos tomamos el tiempo de documentar y analizar el lugar a una escala más próxima, para entender qué había sobrevivido y cómo dialogaba con su entorno. Encontramos restos de las distintas dinámicas que habían ocupado el espacio; todo hablaba de un lugar vivido, usado y transformado.
En el momento de ocupar el espacio, pensamos en convertirlo en nuestra carta de presentación, un showroom tipo jardín Verveine, que concebimos, proyectamos y construimos. Pero nos dimos cuenta de que, siendo sinceros con nosotros mismos, si hubiese sido un encargo para un cliente, ¿qué le sugeriríamos? No destrozar todo para imponer una nueva estética, sino convivir con el lugar y gozar de la excepcionalidad de tener este “bouquet” salvaje urbano.
Finalmente, decidimos no llevar a cabo el proyecto que ya habíamos consensuado con colaboradores y proveedores. Intervenimos lo mínimo, haciéndolo confortable y habitable sin intentar homogeneizarlo, aceptando la eclecticidad de sus plantaciones y del espacio en sí.
Hoy, La Pépite es un jardín donde naturaleza, historia, arquitectura del paisaje y arte conviven; un espacio que evidencia la relación entre poética y análisis, entre creatividad y rigor.
El jardín sigue siendo un testigo vivo de todo lo que ha pasado y de lo que aún puede suceder.