CREAMOS UN JARDÍN SALVAJE ABRAZANDO UNAS OFICINAS EN LO ALTO DE UN EDIFICIO
El encargo fue un jardín en una cubierta. Pero no en una cubierta al uso, sino encima de un módulo, construido, transportado y colocado en lo alto de un edificio. Fue un proyecto que nos permitió poner en práctica y enseñar nuestra apuesta por la 5ª fachada. Nos propusimos generar un espacio orgánico diverso, tanto en especies como en usos. Una isla natural en medio del Eixample barcelonés, donde las dinámicas del despacho de arquitectura La Casa por el Tejado, cohabitarán con las de la fauna autóctona. Conviven personas con aves e insectos que usan el corredor biológico que va de la sierra de Collserola hasta el frente marítimo mediterráneo, y recoge los flujos migratorios de los ríos Besós y Llobregat.
Planteamos todos los elementos de nuestro proyecto en la fase de cálculo de estructura del módulo en fabricación. Pudimos comprobar el peso que podía soportar la estructura del nuevo módulo antes de su colocación sobre el edificio, y cómo funcionarían las especies vegetales, la ocupación del suelo, los usos y las circulaciones. Todo ello, aspectos que condicionaron la forma final.
Un espacio natural no solo para trabajar mejor, sino también para contribuir a la conservación de un corredor natural de la ciudad de Barcelona.
A todos los niveles, técnicos, estéticos, etc., el reto fue lograr un aspecto casual y espontáneo que nos alejase de la idea de rigor y necesidad de control exhaustivo que requiere trabajar con la cubierta de un edificio. La vegetación del proyecto, totalmente controlada, respondía a un marco de plantación modular con una disposición de ‘tetris’ rígido.
La paleta vegetal utilizada se resumió en dos tipos. Por un lado, la vegetación estructural, que acota el espacio y guía su uso. Para esta base elegimos la Phyllostachys sp. En los laterales escogimos especies autóctonas tales como Arbutus unedo. A esta selección añadimos Acca sellowiana y otras especies que no son autóctonas, pero sí muy atractivas para aves e insectos por sus frutos y flores. Finalmente completamos con viña y huerto con frutales, por interés personal de los propietarios.
La contraposición de los diferentes elementos dio un lenguaje distintivo al lugar, donde las piezas de mobiliario son el propio suelo de troncos cortados.
“Era inimaginable sacar tanto partido a los dos jardines del despacho. Las azoteas de nuestros vecinos contrastan con la nuestra. Los pájaros comen uva, madroños, y hacen sus nidos mientras nosotros hacemos nuestras reuniones”.