REVIVIMOS UN JARDÍN CONVIRTIENDO UN ESPACIO ENCORSETADO EN UN ESPACIO ORGÁNICO
El patio era oscuro y desaliñado y el desafío fue convertirlo en un jardín que aprovechara cada metro cuadrado para cubrir las necesidades de la familia. Poder estar en un jardín frondoso respirando naturaleza.
La intimidad era una preocupación, con la dificultad de tener vecinos con vistas directas a la propiedad. Nos propusimos crear un lugar atractivo en el que la naturaleza estuviera a la vista, pero no las actividades que ocurrían en ella.
Nos centramos en los elementos positivos que disponíamos. Pusimos en valor las paredes altas, colonizándolas con revestimientos naturales y vegetación colgante. El jardín se llenó con gran profusión de arbustos y plantas situados estratégicamente para crear rincones de privacidad.
Las características de construcción de la piscina, a nivel con el pavimento, nos dio la oportunidad de plantar a cota cero. Se incluyó un olivo de medio siglo, el sueño del cliente. Para las paredes propusimos una composición de gaviones con naturaleza muerta: troncos de Platanus hispanica del entorno de Barcelona, piedra mineral volcánica, y un tercero con vegetación viva.
La propuesta de mobiliario fue de materiales nobles de muy baja emisión de huella de carbono, de líneas muy puras y sobrias.
«Nos sentimos recogidos en nuestro espacio salvaje y a la vez sofisticado».